El mudo caso del falso "Rana Amarilla"
Me levanté como cada mañana, dispuesto a trabajar las dieciséis horas que mi jefe me exigía sin apenas descanso para comer. Me vestí con mi jubón y mi boina gris. Salí de casa y como cada mañana crucé la vereda que me dirigía a la fábrica en la que trabajo. Al entrar, hice la cola para que comprobaran si tenía tuberculosis, la enfermedad más temida por los habitantes de esta ciudad. -¿Cuánto lleva aquí? -le pregunté a don Francisco con incredulidad al ver su rostro agotado. -Unas cuatro horas, hoy tengo que salir antes pero no me puedo permitir trabajar menos, sino no llegaré a final de mes. -Ya, es que el sueldo que el jefe nos ofrece apenas nos alcanza para pagar impuestos y alimentar a nuestros hijos -puntualicé yo de manera cabizbaja, ya que era un problema realmente presente en nuestro día a día. En cuanto mi vista alcanzó el regazo de don Francisco, su chaleco enseguida captó toda mi atención- ¿Es nuevo su chaleco? Es muy amari… -¡Shhh! -exclamó él cortándome con un tono d...