NO TODO ES LO QUE PARECE
Hace cuatro años perdí mi trabajo
de empresario, desde entonces no he vuelto a ser el mismo, y es que mi jefe, mi
propio vecino, el pedante e insoportable Sr. Blanco, una buena mañana decidió
acortar plantilla tras descubrir la infidelidad de su mujer conmigo… Dejó que
los sentimientos influyeran en su profesionalidad y eso destacó el mal
trabajador que es… Llevo cuatro años desviviéndome para llegar a final de mes,
trabajando de suplente en varios lugares y deshaciéndome de pequeños lujos que
antes me podía permitir… Pero hoy, once de febrero todo va a cambiar, tengo una
reunión con la agencia mejor valorada del país, si les causo buena impresión el
empleo será mío.
Miro el reloj, son las once y
media, hora de salir. Me pongo mis zapatos y me miro al espejo para asegurarme
de que voy bien vestido, pantalones de tela, bastante formales, cuello alto
para tapar una de mis inseguridades, un abrigo para formalizar la vestimenta y
finalmente mi sombrero de la suerte, este no es uno normal, es un sombrero de
fieltro con cuerda en lugar de cinta para poder mostrar que puedo ser
diferente. Salgo de casa y camino un rato hasta la parada del parque Monceau,
donde allí está mi bus, el de la línea S. Está atestado de gente, incluso se
podría calificar como agobiante, pero eso no es lo peor, al darme la vuelta me
encuentro al Sr. Blanco… Hoy era la última persona que necesitaba ver… Sin embargo,
veo mi posibilidad de venganza disimulada por todo lo que me ha hecho sufrir… Decido que en todas las paradas dejaré pasar a todos los pasajeros dando un
paso para atrás, pisando y manchando las blancas y caras bambas que mi vecino
luce. De repente noto la sensación que considero más desagradable, hay un
desconocido que no se molesta ni en parpadear, no aparta la mirada de mi cuello (como he dicho antes mi mayor inseguridad) quiero escapar de esta situación. A
lo lejos veo un asiento. Es mi oportunidad, rápidamente me dirijo a ocupar ese
lugar, y durante todo el viaje, pensamientos sobrevuelan mi subconsciente.
Algunos; son de apoyo: “lo voy a lograr”, “soy lo suficientemente bueno, mucha
fuerza”; en cambio, también recorren mi mente otros completamente opuestos: “No
te van a coger, vas a volver a tu deshonorable vida que llevas”, “Te van a ver
inseguro, tartamudeando y no te cogerán”.
Llego a mi parada y bajo del bus.
Camino nervioso durante lo que parece una eternidad. Al llegar a la sede,
pregunto a la secretaria dónde he de ir. Me manda a una sala de espera oscura
¡Realmente es increíble como cinco minutos en momento de tensión pueden parecer
cuatro horas! Tiempo después me llaman, hago la entrevista, me preguntan sobre
mi vida, experiencia, mis ganas de empezar etc. A pesar de comenzar un poco
nervioso, soltar un par de gallos, tartamudear en diversas ocasiones y no parar
de mover la pierna en toda la entrevista, todo sale bien ¡Me han cogido!
A la salida me reúno con mi jefe, estamos
hablando un rato y me parece muy simpático, pero a la vez muy correcto, mucho
más profesional que el Sr. Blanco ¡Un punto a favor es que no tiene mujer! Además,
me corrige algún aspecto relacionado con mi vestimenta, para que pueda seguir
la política de la empresa. Después de hablar un rato sobre el negocio, mis
compañeros y mi papel dentro de la compañía, me doy cuenta de que ahí sigue, el
chico que no paraba de mirarme en el autobús. ¿Acaso será un espía del Sr.
Blanco?
🔝🔝
ResponderEliminarUna historia que te atrapa y te engancha desde el comienzo. Felicidades por tu gran originalidad!
ResponderEliminarMuchas gracias😁
EliminarMe gusta tu ironía. Si estás en Bachillerato, te felicito por tu ingenio y tu capacidad para atrapar al lector. Sigue así y ¡no dejes nunca de escribir!
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